Meraki Beach, un lugar ideal en La Pobla de Farnals donde comer frente al mar

Hace unas semanas fuimos a comer a la playa de La Pobla de Farnals. Nos habían hablado muy bien de un restaurante frente al mar que se llama Meraki Beach, así que nos decantamos por él. Además teníamos curiosidad por verlo y probarlo ya que, en los últimos Premios de la Hostelería Valenciana, se llevaron el de innovación.

El boca a boca al final resultó ser todo un acierto. Nos encantó la experiencia, tanto por el trato como por la comida y las vistas. Está situado en el mismo paseo de la playa de La Pobla de Farnals, viendo en todo momento el mar y notando la brisita marina que tanto se agradece en la época estival. Una vez llegas a tu mesa, te encuentras un cartel donde pone “si te gustan las vistas desde esta mesa y quieres reservarla para la próxima vez, pide en tu reserva la mesa X“, así que si te decantas por ir, quédate con el número de mesa o con la que te gustaría sentarte en tu siguiente visita.

Si vas con niños, te gustará saber que junto al restaurante hay un parque infantil, donde los pequeños de la casa podrán jugar mientras tú terminas de comer o estás de sobremesa.

Entre semana tienen un menú diario que consta de tres entrantes a compartir, plato principal y postre por 14’99€. Un precio que nos sorprendió favorablemente, dada la calidad-precio y las vistas que desde la mesa tuvimos. Si eres vegano, vegetariano o tienes alguna intolerancia no te preocupes, con tan solo informar de antemano, te ofrecerán platos adaptados para que puedas comer o cenar tranquilamente ya vengas en grupo, en pareja o en familia. Si vas en grupo, puedes hablar para cerrar un precio vayas de día o de noche, el restaurante siempre flexible a las peticiones del cliente.

Una vez terminamos de comer preguntamos por la responsable del Meraki Beach, para comentarle que nos había gustado la experiencia, que la recomendaríamos en Top Valencia y preguntarle si nos podría enseñar el restaurante al completo. Accedió encantada. Al otro lado de la terraza frente al mar donde comimos, se encuentra otra terraza que, no tiene vistas al mar pero no por ello sin encanto. Es un espacio acogedor, decorado con plantas y tablitas de surf en las paredes que le da ese toque chic que tanto está de moda.

La visita la acabamos en la azotea del hotel, donde tienen una terraza en la que las imágenes hablan por sí solas. Un lugar ideal donde tomar algo ya sea con el solecito del día o por la noche bajo la luz de la luna. Nos resultó curioso el material de las copas. Por motivos de seguridad no son de cristal sino de plástico, sin embargo estamos ante un trampantojo absoluto. Si quieres subir a la terraza a tomarte algo deberás indicarlo en la recepción.

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