Historia, misterios y leyendas del convento de san Guillermo en Castielfabib

Castielfabib

Castielfabib, a pesar de ser un pueblo pequeño dentro del Rincón de Ademuz guarda mucho encanto entre sus estrechas calles. Entre 2001 y 2005 se celebraron bienales de arte urbano y en la actualidad podemos verlas todavía en el municipio, admirando así las esculturas que dejaron artistas de gran reconocimiento a nivel mundial.

Los más valientes podéis visitar el convento de san Guillermo. Si eres supersticioso quizá no te atrevas por las leyendas que esconde entre sus restos arquitectónicos. A orillas del río Ebrón encontramos este monumento fundado por el mismo santo, ocupado por Agustinos, Franciscanos y abandonado en 1835 con la desamortización de Mendizabal. Hasta el momento todo normal, ¿verdad? Para adentrarnos en la historia y nacimiento de tal leyenda tenemos que remontarnos a 1912, año en el que se empieza a construir una central hidroeléctrica que llevaría la luz a Teruel. Para su puesta en marcha alguien tuvo la idea de coger las piedras del convento sin saber lo que eso conllevaría.

Durante las obras murieron dos trabajadores aplastados por piedras que se derrumbaron en su interior, naciendo así el rumor de que había sido un castigo divino por quitar los sillares de un templo destinado en su día a la oración y culto. Desde ese momento nadie se ha atrevido a utilizar las piedras del convento de san Guillermo para fines constructivos y en más de una ocasión expertos paranormales han hecho psicofonías. Sin embargo, el paso del tiempo pasa factura a toda arquitectura y en la actualidad, pese a ser Bien de Relevancia Local, solo se conserva la capilla, el pozo, el lavadero y el abrevadero de animales, apenas unos metros cuadrados de paredes, fachadas medio demolidas y resquicios de diferentes arcos.

Otra de las leyendas que cuentan es que los propios frailes cogían el agua del río Ebrón a ras del convento, por lo que estriamos hablando de que el río ha bajado muchísimo el nivel del agua, abriendo paso a las Hoces del Ebrón. También se dice que san Guillermo vivió allí como ermitaño, hizo penitencia en una cueva cercana, construyó la capilla y fue enterrado finalmente en ella.

En 2016, gracias a la campaña “apadrina un sillar del convento” donde se recaudó dinero para evitar su derrumbe, se iniciaron las obras para apuntalar los restos que quedan de este precioso convento que un día lució con todo su esplendor en Castielfabib.

Castielfabib
Asociación Cultural de Castielfabib

Pese a que solo queden ruinas, es una visita que vale la pena hacer. Desde Top Valencia te la recomendamos para ir solo si no convences a nadie, con familia, con amigos y por qué no, con tu peludo de cuatro patas.

Imagen de portada: Top Valencia

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